Introducción

En las condiciones de internacionalización del mundo actual, para entender que pasa en el Estado español es necesario observar que está pasando en la economía mundial. Además, la economía española está desde hace casi dos décadas integrada en una unidad supranacional, la Unión Europea (UE), que tiene una gran incidencia en lo que sucede en el país. Sin embargo, en el Estado español es escaso el conocimiento y el debate sobre la misma. Por ello, nos proponemos presentar aquí, siquiera muy brevemente, algunos de los aspectos que la actuación de esta institución supone, dado que consideramos que sólo así, podremos estudiar la situación y evolución de la economía del estado español.

En el Seminario de Economía Crítica Taifa estamos elaborando un Informe acerca de la influencia de la Unión Europea en la economía y la sociedad del estado español. No hemos podido terminar el Informe antes de las elecciones al Parlamento Europeo, pero nos parece que puede ser útil presentar siquiera sea un tratamiento limitado que permita conocer el verdadero carácter de la UE antes de estas elecciones, ya que la propaganda electoral a menudo disimula su verdadero papel; además, éstas se plantean a menudo en claves de política interna -a veces se diría que son unas primarias para futuras elecciones en el país-, aspectos que llevan a hacer imprescindible una evaluación de la UE, aunque sea basada en un trabajo en curso de un análisis más detallado.

Por ello presentamos aquí una breve síntesis de las ideas principales que se perfilan en el Informe Desentrañando la Unión Europea abordando sólo los aspectos que nos parecen más importantes. En fecha próxima Taifa presentará el Informe número 10, en el que se sustanciarán con detalle los puntos que se plantean en este avance. Recomendamos muy vivamente a los lectores del mismo que no dejen de leer más adelante el Informe completo que les ampliará la información sobre el tema y documentará los planteamientos que aquí presentamos.

A pesar del enfoque crítico de este Informe, no se trata de negar que la UE en determinados momentos ha sido útil para los países miembros. Sería impensable que no fuera así durante un periodo de más de cincuenta años. La UE ha proporcionado algunas ayudas económicas (a través de la política agraria y los fondos estructurales principalmente) y ha contribuido a consolidar la democracia parlamentaria. Algunas de sus directrices han mejorado algunos derechos de los habitantes de la Unión y durante algunos años se ha dado una ligera convergencia entre la economía de algunos de los distintos países. Principalmente debido a las ventajas para un sistema capitalista de un mercado único cada vez mayor y a la explotación de los países externos mediante un amplio conjunto de políticas. Aunque asimismo se ha de tener en cuenta que si los países hubieran evolucionado independientemente, también es muy probable que hubieran avanzado respecto de sus situaciones anteriores.

Sin embargo, como se muestra en el Informe, la UE siempre ha tenido primordialmente un objetivo económico y los grandes capitales de la Unión han marcado su dinámica y su política, lo que ha llevado a optar por estrategias y programas que han tenido un fuerte peso negativo en las estructuras productivas, las economías de los países y su situación social, especialmente entre los más vulnerables. De aquí la necesidad de una revisión crítica de lo que supone la UE.

troika

Fotomovimiento – Troika get out of the south!

En el marco de un bosquejo como este, no es posible abordar todos los aspectos de la Unión Europea desde su inicio hasta la actualidad. Se recogen los elementos que nos parecen más significativos, pero quedan de lado otros muchos que siguen siendo importantes. Y, como sucede siempre en Taifa, sabemos que nuestro enfoque es primordialmente económico; lo que es una limitación significativa, pero es lo que creemos podemos hacer con más rigor.

Referirse a la Unión Europea puede ser a veces un poco confuso. A menudo, coloquialmente se hace referencia a ‘Europa’ cuando realmente se está tratando de la Unión Europea. Por lo que este trabajo trata sólo de la Unión Europea. Abordamos principalmente los elementos que se refieren a lo que se está denominando periferia europea: España, Grecia, Italia, Portugal e Irlanda, prestando menor atención a los países del Este y centrales.

Añadir que, actualmente no se puede hacer un análisis económico válido refiriéndonos sólo a los países; no sirve, y cada vez sirve para menos. Para entender lo que está sucediendo hay que situar los hechos entre dos elementos de referencia: los Estados y los capitales globales. Las decisiones económicas principales las toman los grandes capitales que operan en el mundo entero; pero éstos se mueven en ámbitos territoriales específicos con sus respectivas poblaciones, con sistemas políticos y formas concretas de regirlos, los Estados y sus gobiernos. Los grandes capitales se apoyan en sus correspondientes Estados, y éstos apoyan a lo que consideran sus capitales. Los gobiernos tienen que combinar de algún modo estas poderosas voluntades con las exigencias del poder dentro de sus Estados y también necesitan justificar sus actuaciones ante sus poblaciones. Analizar unos u otros de estos elementos de forma aislada no conduce a ninguna parte. Es necesario combinar la dinámica de los capitales globales con la de los países específicos y sus respectivos Estados.

Metodológicamente, es necesario ser muy críticos con la categoría ‘país’. No sólo por lo que acabamos de señalar, sino porque este marco de análisis soslaya también el hecho de que dentro de los países los costes y beneficios de la actividad económica se reparten de forma muy desigual. Un análisis adecuado implica la consideración de las clases sociales, que en el sistema capitalista pueden reducirse esencialmente a dos: la clase capitalista y la clase trabajadora. El análisis que parte de la idea ‘país’ acaba concluyendo que ha habido países ‘ganadores’ y países ‘perdedores’, y esto oculta que en todos los países ha habido una clase, o parte importante de ella, que ha ganado (la capitalista) y otra que ha perdido (los trabajadores). Sólo así, por ejemplo, se entiende el sentimiento antieuropeo de buena parte de trabajadores de los países centrales (por ejemplo la clase obrera alemana) que no se ha beneficiado de los éxitos económicos de su país.

Integrar estos elementos en el análisis es una tarea bastante complicada, pero intentaremos hacerlo en las breves ideas que presentamos en este bosquejo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *